Mientras en distintos puntos del país avanzan regulaciones sobre el uso del teléfono celular en las escuelas secundarias, en Campana y Zárate el tema aún no forma parte de la agenda educativa local. La discusión ya no es si el celular afecta el aprendizaje, sino quién asume la responsabilidad de regularlo.
El sistema educativo no está en crisis: está agotado y presionado por todo y por todos. Funciona, sostiene y contiene, pero sin horizonte ni proyecto. Mientras el Estado exige resultados y se repliega de la conducción, la escuela – y muchas veces sus equipos directivos – absorben el costo de no decidir. No es falta de compromiso: es desgaste estructural.
Las restricciones al uso del celular en la escuela exponen un problema más profundo que la tecnología: la dificultad creciente para sostener la atención y garantizar condiciones reales de aprendizaje. La propuesta de la Provincia de Buenos Aires vuelve a poner en el centro a quién conduce la experiencia educativa dentro del aula.
Ayer asumió oficialmente Martín Goncalves como presidente del Consejo Escolar de Zárate.
Más de 130 chicos de los barrios Villanueva, Lubo y La Josefa compartieron charlas sobre diferentes temáticas y además tuvieron la oportunidad de vacunarse y realizarse controles odontológicos y generalistas. La secretaria de Inclusión, Educación y Cultura, Elisa Abella, acompañó el cierre de las actividades.
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