EDUCACIÓN

07 de Marzo de 2026

Celulares en la escuela: el silencio de Campana y Zárate frente a un problema que ya estalló

Mientras en distintos puntos del país avanzan regulaciones sobre el uso del teléfono celular en las escuelas secundarias, en Campana y Zárate el tema aún no forma parte de la agenda educativa local. La discusión ya no es si el celular afecta el aprendizaje, sino quién asume la responsabilidad de regularlo.

/ por Lic. Fernando Bonforti

En las últimas semanas, distintas instituciones educativas del país comenzaron a aplicar restricciones más estrictas al uso del celular durante la jornada escolar. En muchos casos, las limitaciones alcanzan no solo al aula, sino también a recreos, patios y espacios comunes.

Las razones son conocidas y reiteradas: dificultades para sostener la atención, bajo rendimiento académico, vínculos empobrecidos entre estudiantes, aumento de la ansiedad y aislamiento. Lo que durante años fue una advertencia de los docentes hoy empieza a traducirse en decisiones concretas.

Lejos de tratarse de una moda o de una cruzada moral, estas medidas aparecen como respuestas tardías a un problema que se volvió estructural dentro del sistema educativo.

Una discusión que ya está en marcha en otros distritos

En distintos distritos bonaerenses, una proporción significativa de escuelas secundarias privadas ya implementó algún tipo de regulación sobre el uso del celular. En otros casos, existen ordenanzas municipales que establecen criterios para el nivel primario y debates abiertos para extenderlos al nivel secundario.

A nivel provincial, el tema dejó de ser una iniciativa aislada y comenzó a formar parte de la agenda educativa. En ese contexto, la discusión se desplazó: ya no se debate si el celular interfiere con el aprendizaje, sino cómo se regula, quién define las reglas y qué rol asume el Estado para acompañar a las escuelas.

El silencio en Campana y Zárate

En Campana y Zárate no existen, hasta el momento, normativas municipales, resoluciones distritales ni lineamientos comunes que regulen el uso del celular en las escuelas secundarias. Tampoco se registran debates públicos impulsados desde los ámbitos educativos o políticos locales.

Esto no implica que las escuelas no estén tomando decisiones internas. Muchas avanzan con acuerdos de convivencia o reglamentos propios. Sin embargo, al tratarse de resoluciones aisladas, sin criterios compartidos ni respaldo estatal, el abordaje del problema queda fragmentado y desigualmente distribuido.

Cuando la discusión queda encerrada en cada institución, el celular se aborda como un problema de conducta. Cuando se discute a nivel distrital, aparecen las preguntas de fondo: qué modelo de escuela se quiere construir y qué lugar ocupa la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Regular no es negar la tecnología

Plantear límites al uso del celular no significa desconocer los cambios tecnológicos ni eliminar herramientas digitales. El foco no está puesto en el dispositivo, sino en la lógica de uso que impone: interrupciones permanentes, estímulos diseñados para captar atención constante y dificultades para sostener procesos de concentración prolongados.

La evidencia es cada vez más consistente: el uso permanente del celular durante la jornada escolar afecta los niveles de atención, debilita los vínculos y empobrece los aprendizajes, además de incrementar la ansiedad en estudiantes.

El costo de no decidir

La ausencia de definiciones por parte del Estado local deja a las escuelas frente a un problema complejo que deben resolver de manera individual. El resultado es desigualdad, confusión y un creciente desgaste docente.

La evidencia es clara y las experiencias se multiplican. Que en Campana y Zárate todavía no exista una política educativa local ni una posición pública sobre el uso del celular en las escuelas no responde a la falta de información, sino a una decisión por omisión.

No regular no es neutral. Es permitir que el aula se fragmente y que la escuela pierda su función central. La discusión ya no es si el celular afecta el aprendizaje. La discusión es quién se hace cargo. Y hoy, en Campana y Zárate, esa responsabilidad sigue sin asumirse.

 

Lic. Fernando Bonforti
Consultor en gestión educativa y estrategia pedagógica
Especialista en organización y planificación institucional
Director de FB Educación & Gestión

Instagram: fb.educacion.gestion

WhatsApp: +54 9 11 22354065


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