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01 de Mayo de 2020

1° de Mayo: Día Internacional de los Trabajadores.

Se cumple un nuevo aniversario de una fecha universal y emblemática, como lo fue y es hasta hoy el día de los trabajadores.

En 1868, con la sanción de la Ley Ingersoll por parte del presidente norteamericano Andrew Johnson, se establecía la obligatoriedad de fijar un límite de 8 horas a la jornada diaria de trabajo.

Este precedente institucional, movilizó a millones de trabajadores en las grandes localidades norteamericanas y en particular en Nueva York y en Chicago, como centros industriales más importantes en esta nación. Desembocaba este ciclo de movilizaciones en conflictos, paros, huelgas y actos masivos del sector trabajador en defensa de esta cláusula. Uno de estos actos fue la movilización producida en la plaza de Haymarket de Chicago, donde se produjeron episodios de violencia y atentados que desembocaron en la muerte de 38 trabajadores y con la detención de cientos de ellos.

Fueron 31 los trabajadores condenados sin respeto a norma procesal alguna, por el mero hecho de formar parte de sindicatos, gremios y entidades solidarias con las huelgas; todos colectivos proscriptos por la política conservadora del gobierno norteamericano. El número de condenados se redujo a 8: George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, August Spies, Albert Parsons, que serían conocidos como “Los Mártires de Chicago”. Cinco de ellos ejecutados en la horca, tres condenados a cadena perpetua y trabajos forzados.

Se abrió así una etapa épica de referencia en la búsqueda de conquistar derechos civiles, sociales y laborales durante los últimos tres siglos.

El primero de Mayo en Argentina y en nuestra región.

La reivindicación del 1ro de mayo fue establecida internacionalmente por primera vez a partir del congreso de la Segunda Internacional celebrado en París en 1889. La fecha como tal, comenzará a ser conmemorada en Buenos Aires en 1890. En ese año, para la fecha por primera vez se celebraron actos en la Capital, Chivilcoy y Rosario. En la ciudad de Buenos Aires, se eligió el Prado Español (Hoy Av. Quintana entre Junín y Ayacucho), hablando oradores en alemán, francés e italiano, bajo la intensa mirada de la policía del presidente Juárez Celman. Dos meses después se produciría la revolución cívica y popular, que iniciaría el fin del régimen de este cuestionado presidente.

Al primer congreso organizado en 1890 en Buenos Aires por el Club Vorwats, para adherir a las resoluciones de la II Internacional llegarán las primeras adhesiones de organizaciones obreras de nuestra región: Asamblea Internacional de Rosario, Sociedad Fuerza Unida de Pergamino y “Societá Italiana Roma” de Capilla del Señor.

Puede afirmarse que las primeras huelgas de las que se tiene registro en Zárate, se produjeron entre 1898 y 1904. Hacia 1902 se registra la existencia del Centro Obrero Cosmopolita, ubicado en la zona cercana al puerto y la zona baja de la ciudad. Si bien en la zona, en diversos rubros de la vida laboral los conflictos se hicieron presentes, las mayores demandas de mejoras laborales se produjeron en frigoríficos, puertos y cargadores de granos, conocidos como “carreros”.

 La concentración de actividades en la zona núcleo de la pampa y los puertos del litoral –ambos del norte bonaerense- conllevó un alto costo social para las clases más humildes: jornadas de más de 12, 14 horas en estos establecimientos, trabajo femenino e infantil carente de cualquier regulación, jornadas de cargas de bolsas de 40 kilos por estibadores adolescentes en estos puertos, falta de cobertura en caso de accidentes, inexistencia del descanso dominical o “sábado inglés”, entre otras circunstancias, conformaban el esquema de explotación que sostenía la Argentina agroexportadora de fines del Siglo XIX y principios del XX.

Ello quedó expuesto en el informe elaborado por el Dr. Juan Bialet Massé por pedido del gobierno nacional. A partir de enero de 1904, comenzó un recorrido por todo el país en el cual Bialet Masse pudo presentar en tres tomos la situación del sector: "El Estado de las Clases Obreras Argentinas". Quedaría trunca la posibilidad de constituir un Código del Trabajo por el Ministro Joaquín V. González, a partir de la negativa del presidente Julio A. Roca. De la Comisión conformada el 5 de marzo de ese año, para elaborar este proyecto de ley participan Pablo Storni, Enrique del Valle Iberlucea, Augusto Bunge, Alejandro M. Unsain, Carlos Malbrán, Manuel Ugarte, Pablo Storni y el joven doctor Alfredo Lorenzo Palacios, quien 8 días después sería elegido el primer diputado socialista del continente americano, posteriormente legislador en reiteradas ocasiones y autor de la primera ley de responsabilidad civil en riesgos de trabajo (Ley Nº 9.688).

Desde 1903, ya ocupa una banca como concejal el militante socialista Agustín Reynes en la localidad de San Nicolás. El sector trabajador, comenzó a tener sus primeros referentes en las instituciones políticas. Su incidencia, será fundamental para la democratización del país en 1912, con la sanción del voto secreto y obligatorio.

Los primeros registros de actos por el primero de mayo en nuestra comunidad se remiten a 1918, en Plaza Italia - el espacio público de proximidad al ámbito fabril de nuestra ciudad-, donde se encontraban el puerto, la fábrica de papel, el frigorífico Smithfield y la fábrica de alcoholes. Dicho acto contó con una gran concentración sindical y con obreros detenidos posteriormente. Un año después, serán electos los primeros concejales socialistas en Zárate: José Bravo, Francisco Martelli y Heraclio Reyes Quintana, éste último delegado ferroviario.

La ampliación de derechos de la clase trabajadora y su consolidación institucional.

El contexto de institucionalización de estas conquistas se irá profundizando en el mundo y en nuestro continente. Desde 1891, se encuentra vigente la encíclica Rerum Novarum emitida por el papa León XIII, con importantes conclusiones críticas hacia la pobreza, la desigualdad social y la vulnerabilidad de la clase trabajadora ante modelos asimétricos en el mundo occidental.

Las naciones luego de la primera guerra mundial asumirán institucionalmente estas necesidades: en 1919, el Tratado de Versalles en su artículo nº 427 estableció principios importantes como la consideración del trabajo como un derecho y no como mercancía o artículo de intercambio, la libre asociación, las 48 horas laborales semanales y supresión del trabajo infantil entre otros. En el marco de este mismo Tratado se creó la Organización Internacional del Trabajo, fortalecida en 1944 con la Declaración de Filadelfia.

Siguiendo este itinerario internacional en 1928 en La Habana se aprobó el Código de Derecho Internacional Privado, el cual llevaba en su seno los primeros principios de protección a mujeres trabajadoras embarazadas, creándose licencia por descanso antes y después del parto. También los gobiernos consolidarán en derechos constitucionales el derecho laboral: La Constitución de México (en 1917), la Constitución de Weimar (En Alemania, 1919) y la Constitución de la naciente República Española (En 1931). Todas ellas incluyen cláusulas referentes a los derechos universales de la población trabajadora.

En 1933 en la 7ma. Conferencia Panamericana de Montevideo se estableció promover la jubilación del trabajador intelectual y la creación del primer Instituto Panamericano de Trabajo. En 1942 se reunió en Chile la Primera Conferencia Interamericana de Seguridad Social, fijando estándares para la promoción del empleo, la producción, la distribución de los ingresos, el derecho a la salud, la vivienda y la protección familiar.

En 1946 en la Conferencia de Chapultepec se proclamó la Declaración de Principios Sociales de América.

Ya se produjo en ese momento en Argentina el 17 de octubre de 1945. Está vigente y activa la Secretaría de Trabajo y Previsión y el triunfo del General Perón en la presidencia de la república en febrero de 1946, produjo la irrupción de las masas trabajadoras en la consolidación institucional del derecho laboral en el orden nacional como nunca antes en la historia del país. Las convenciones sancionadas así lo expresan: ampliación del sistema de jubilaciones para trabajadores autónomos, pequeños empresarios y profesionales; establecimiento de fondo de pensiones para desocupados y se legislación sobre pensión por viudez; incorporación como derecho el pago del aguinaldo, creación y registro de los primeros Tribunales del Trabajo (entre ellos el de Zárate en 1948), establecimiento del Estatuto del Peón Rural y reglamentación de la mayoría de las convenciones colectivas; sanción de las Leyes Nº 23 852 de Asociaciones Profesionales y Nº 33 302 del Instituto Nacional de Remuneraciones.

Las subsiguientes dictaduras en nuestro país, en América Latina y en nuestra comunidad sembrarán en 1955, 1966 y 1976 un camino de persecución y genocidio sistemático -cimentado en la desaparición forzada- dirigido pura y exclusivamente hacia la población fabril y trabajadora. Los dirigentes y mártires obreros de toda esta etapa representan una referencia irreductible en la vida democrática nacional y local.

Esta densa acumulación de etapas y experiencias colectivas en la historia, nos movilizan, nos interpelan y nos empujan hacia la búsqueda y la obtención de un mundo nuevo en el cual los 30 artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos sean la base constitutiva de nuestra existencia común.

Juan Manuel Aolita

 Miembro de Comisión Directiva de la Biblioteca Reynaldo Del Piano.


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