Artículos

26 de Mayo de 2020

Borges lee una revolución

/ Por Guillermo David

 

Una cultura subalternizada por la situación colonial posee, como postulaba Borges, tanto la facultad de elegir la tradición de la cual ser heredera como las incidencias históricas a las cuales renunciar. Ya se trate de la Irlanda centenaria o de la Argentina bicentenaria –aunque Irlanda ya estaba en las inmemoriales leyendas de Cuchulain y Deirdre-, el debate sobre qué memoria colectiva convocar para devenir una nación soberana aún permanece abierto. 

La disputa por la construcción de una memoria literaria, cosmopolita y singular a un mismo tiempo, constituye la clave de la permanencia en la historia de un pueblo. Sobre todo ante los embates destructores del mercado, que, entregado a su poderío transnacional, pretende el borramiento de los rasgos específicos que hacen de una cultura el soporte de toda persistencia.

Oscar Wilde observaba que la condición de ajenidad a los centros económicos permite romper el provincianismo imperial que domina en los países hegemónicos, demasiado cautivos de su propia historia. Irlanda, que durante siglos forjó su propia lengua con la que anudó una vasta saga literaria, escogió en un momento de su historia adscribir a la modernidad no declinando su historia sino deslizándose por la vertiente de las emancipaciones. Así, fue la primera nación moderna en romper el yugo colonial, a poco de iniciado el siglo veinte. El episodio histórico que fuera conmemorado en 2016, estrictamente contemporáneo del advenimiento de la Argentina a la moderna democracia popular bajo el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen, repercute en espejo en la consideración de quiénes somos, y de quiénes queremos, aún, ser. Lo que en Irlanda era propuesto como renacimiento bajo el signo del irredentismo, aquí era instancia inaugural: las vanguardias de los años ’20 entre las que militaba el joven Jorge Luis Borges acompasaron el comienzo de la soberanía popular y la autarquía política de un país que aún no había decidido cómo conjugar los múltiples desafíos de la hora.

A mediados de los años cuarenta Borges imaginó, tomando como telón histórico la insurrección irlandesa, dos ficciones que tienen a la figura del traidor en su centro. La más conocida de las cuales, Tema del traidor y del héroe, fue reeditada por la Biblioteca Nacional a partir del hallazgo de una nueva versión manuscrita. Clásicamente, hay allí la formulación de la paradoja histórica que hace de sus momentos infaustos un avatar necesario de la liberación. El propio Borges consigna su trama como un ejercicio ficcional al estilo de los propuestos por Leibniz, Hegel o Spengler, que quisieron ver en la historia ciertos patrones tendientes al equilibrio, la evolución o la zozobra. Es decir: la historia concebida como un guión cuyo autor es a la vez parte de una trama mayor. La labor de zapa del traidor, tema caro a Borges, sería un eslabón de la cadena de eventos que permiten colegir un cierto orden o destino, cuyo resultado sería un empate o equilibrio entre las fuerzas emancipatorias, inficionadas de sombras, y las de la reacción.

Menos frecuentada por la crítica, La forma de la espada abunda en situaciones que en cierto sentido corrigen –simplifican- aquellas derivas posibles de Tema del traidor y del héroe.  Pues allí la traición del alzamiento es contado en tercera persona por su protagonista principal, un irlandés que ha migrado al Uruguay, ha devenido gaucho, y carga su culpa bajo la forma de una “cicatriz rencorosa”. Ya no es su redentor, sino su avergonzado ejecutor quien narra el vejamen cometido no para ser perdonado sino apenas comprendido en su infamia.

Estos no pasarían de ser sagaces ejercicios de estilo que vuelven literatura el drama de la historia si no fuera por las preguntas que dirigen al presente.

Leídos en clave de nuestra circunstancia histórica, hoy, a cuatro décadas de la dictadura más sangrienta de la Argentina, estos textos propondrían una suerte de versión anticipada de la que fue llamada teoría de los dos demonios, formulada por Ernesto Sábato en el prólogo al informe de la CONADEP (Comisión Nacional por la Desaparición de Personas). Esos demonios habitarían en secreto los destinos de los contendientes en el escenario shakespeareano de la vida nacional, y acaso exculparían hasta cierto punto a sus actores, entregados a la inocencia del devenir, que pasan a ser meros soportes de los actos decididos en un orden que ignoran. Así habría sido para Borges el rol de Judas, que posibilitó el cristianismo, y así, el del traidor Fergus Kilpatric, que aunó en su figura ambas dimensiones y garantizó el éxito ulterior del alzamiento justamente por haber sido su entregador, su víctima y victimario.

Hay un peligro eminente en esta formulación de la historia: la dilución de la responsabilidad de los ejecutores de la infamia bajo la consecuente idea de reconciliación nacional, sin que medie la justicia. La lección de la experiencia argentina, contrario sensu, hoy nuevamente puesta en riesgo, ha consistido en anteponer la labor de la justicia y articularla con una actualización de la memoria asentada en la verdad histórica.

Fidelidades y traiciones constituyen sin duda las ocasiones de la vida social, institucional, política y, en última instancia, moral de una nación. Fidelidad y traición a un mandato original, asentado en los libros, que son el libro de actas del juicio universal, en cuyas letras impresas anida la esperanza de comprensión de las desavenencias del presente y acaso, merced a sus virtuales lectores, alienten el fervor de un futuro liberador. La lección de Irlanda, de su literatura –no solo la más potente de la lengua inglesa, sino acaso del planeta: pequeña isla que ha dado cuatro premios Nobel, además de Swift, Berkeley, Beckett o Joyce-, así como la lección de Borges, de quienes somos hoy sus melancólicos, atentos lectores, radica en ese hálito esperanzado.


Gracias por tu interés en breve te estaremos llamando!

¿Estás interesado en anunciar en CorreLaVoz.net?

Déjanos tus datos y un responsable del área comercial te estará contactando a la brevedad!
Completa tu Nombre!
Completa tu Numero de telefono!
Completa tu Email!

Estamos en Facebook danos un me gusta!