Por primera vez, las muertes superan a los nacimientos y los datos oficiales confirman una tendencia que ya impacta en el presente de la provincia.
La provincia de Buenos Aires atraviesa un cambio demográfico inédito. Por primera vez en los registros recientes, durante 2025 hubo más muertes que nacimientos, dejando un saldo natural negativo. Según datos oficiales del Registro de las Personas, se contabilizaron 121.303 nacimientos frente a 134.131 defunciones, lo que marca un punto de inflexión claro en la dinámica poblacional bonaerense.
La caída de la natalidad no es nueva, pero sí cada vez más marcada. En 2020 se registraban más de 186 mil nacimientos anuales, mientras que en 2025 esa cifra cayó a poco más de 121 mil. En términos diarios, se pasó de 511 nacimientos por día a poco más de 330. El promedio de los últimos cinco años ronda los 150 mil nacimientos anuales, muy por debajo de los niveles históricos.
En contraste, las defunciones se mantienen en valores altos. Tras el pico provocado por la pandemia en 2021, las cifras bajaron pero se estabilizaron en torno a las 145 mil muertes por año. Esta combinación —menos nacimientos y una mortalidad sostenida— explica por qué la provincia ingresó en un escenario de crecimiento poblacional negativo. Los registros también muestran patrones estacionales: junio y julio concentran más fallecimientos, mientras que noviembre y diciembre son los meses con menos nacimientos.
Los primeros datos de 2026, aunque parciales, refuerzan la tendencia: hasta ahora, las muertes triplican a los nacimientos. El fenómeno no es exclusivo de Buenos Aires, sino parte de un proceso más amplio que atraviesa al país y al mundo, marcado por la baja fecundidad, la postergación de la maternidad y cambios sociales y económicos profundos. En la provincia, ese futuro demográfico ya empezó a hacerse visible en los números.
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