LECTURA

02 de Enero de 2026

El recomendado de la semana: “¿Sueñan los androides con historias eléctricas?”

Sobre Érase una vez un algoritmo de Martin Erwig, Santiago de Chile, FCE, 348 páginas.

Hay algoritmos en actos tan simples como vestirse a la mañana o preparar el desayuno, caminar a la escuela o al trabajo por un sendero que nunca se bifurca o leer, en la comodidad de un sillón o bajo una sombrilla veraniega, un cuento de Borges. Todos somos, en cierto sentido, programadores de nuestra propia realidad. En un mundo donde figuras como el polémico Elon Musk o el fallecido Stephen Hawking han advertido sobre los peligros existenciales de la inteligencia artificial, Martin Erwig nos ofrece una brújula intelectual para navegar la era digital sin miedo, o acaso con las precauciones que tendría cualquiera que quisiera adentrarse en un terreno pantanoso desprovisto de visiones peligrosas de Philip Dick. Porque este libro puede leerse no sólo como un manual de instrucciones para quienes somos, irremediablemente, usuarios cautivos de la tecnología; es también una invitación a entender lo que ocurre más allá de las pantallas, los teclados y las redes sociales. Al igual que Steven Pinker aboga por el optimismo racional, y en detrimento de las prefiguraciones catastróficas de mucha (y buena) ciencia ficción contemporánea, Erwig desmitifica el código, transformando conceptos áridos en lecciones vitales y accesibles. Quizá por ello sus argumentaciones son complejas pero amenas, y configuran, al fin y al cabo, una lectura esencial para quienes buscan comprender las limitaciones reales de las máquinas, entendidas en su evanescencia, su efímera durabilidad, su inaccesibilidad semántica, y el futuro, que como bien sabemos, llegó hace rato.
Un desfile de relatos y películas ilustran los pilares de la ciencia computacional de manera pormenorizada, y aunque el autor arriesga juntar la Biblia y el calefón, logra, más allá del cambalache cultural, llegar a buen puerto. Comienza con Hansel y Gretel, donde el rastro de piedras se convierte en un algoritmo preciso para regresar a casa, enseñando sobre la terminación y ejecución paso a paso. El día de la marmota sirve para explicar las estructuras de control y los bucles infinitos, analizando cómo Phil Connors busca desesperadamente una condición de parada para romper el ciclo. Por otro lado, el universo de Harry Potter clarifica el concepto de tipos al distinguir entre magos y muggles, mientras que Sherlock Holmes ilustra la manipulación de datos e Indiana Jones demuestra la complejidad de las búsquedas en diversos escenarios de riesgo.

Martin Erwig es profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad Estatal de Oregón y éste es su tercer libro publicado. Cuenta que la idea para Érase una vez un algoritmo nació en sus viajes diarios en autobús, donde intentaba explicar su compleja labor académica a sus compañeros de trayecto mediante metáforas sencillas. No es casual que sea un apasionado defensor de la informática explicable, centrando sus investigaciones recientes en hacer que los lenguajes de programación sean más comprensibles y confiables. Como gran admirador de la ciencia popular, decidió llenar el vacío de literatura accesible en su campo, utilizando su vasta experiencia docente para demostrar que la computación ocurre mucho más allá de un simple monitor. En ese sentido, su ensayo se puede leer como una obra de referencia teórica, que requiere por momentos una atención precisa debido a la naturaleza de los procesos abstractos tratados, pero también como una obra de divulgación. Esencial, de todos modos, para cualquier lector interesado en los fundamentos teóricos de la informática y su aplicación en la vida diaria.

 

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