SERIES PARA ESTE FINDE LARGO

12 de Junio de 2020

Cuando la realidad supera la ficción: Dos series basadas en casos reales

En los últimos días Estados Unidos y el mundo pidieron justicia ante la muerte de George Floyd, un afroamericano asesinado en manos de un policía de Minneapolis, EE.UU. Una vez más se hizo visible el abuso de poder que existe en el mundo. Muertes, miedo, inestabilidad psíquica y emocional y miles de víctimas son algunas de las consecuencias que desata esta opresión.

/ Por Guillermina Gatti

El catálogo de series y películas en estos tiempos es muy amplio, dramas, comedias y ciencia ficción son algunos de los tópicos más vistos. Varias historias están muy lejos de asemejarse a la realidad, mientras otras son la realidad misma. El presidente y Asquerosamente rico son dos series, inspiradas en hechos reales, que muestran explícitamente cómo personas con mucho poder, se abusan de ello y mueven los hilos a su parecer  y a su favor.

Amazon Prime Video es una de las plataformas de streaming más recientes en llegar al país. Es creada y gestionada por Amazon, la empresa estadounidense de comercio electrónico y servicios de computación, que poco a poco amplia su catálogo. El pasado viernes 5 de junio estrenaron su primera serie original en idioma español, El Presidente, que relata cómo comenzó el famoso FIFA gate: el caso de corrupción que enfrenta la FIFA desde el 2015. Cuenta con 8 episodios de casi una hora cada uno y es dirigida por Armando Bó junto a la coproducción de otros países como Francia, Chile y Argentina.

Capítulo a capítulo se reconstruyen los hechos ocurridos en 2015 a través de Sergio Jadue, interpretado por el actor Andrés Parra, conocido por ponerse en la piel de Pablo Escobar en el Patrón del mal. Este ex dirigente chileno comienza como presidente de un club de fútbol no muy conocido en Chile (La Calera), luego pasa a dirigir la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de su país (ANFP) y por último es tildado como el “topo” infiltrado más importante de la investigación del FBI.

La producción es impecable, la calidad de actores y actrices es muy buena así como también se aprecian diferentes locaciones. Se grabó en gran parte en Chile, pero hay escenas en Argentina, Brasil y Estados Unidos. A la hora de contar la historia, va y viene en el tiempo de una manera muy prolija aunque hay que prestar mucha atención debido a la gran variedad de personajes.

Si bien la serie esta encasillada como ficción, se inspira en hechos reales y los nombres de los dirigentes involucrados se utilizan tal como aparecen en la causa. Uno de los mejores recursos que utilizó la producción, fue contar la historia bajo la voz del personaje de Julio Grondona, quien falleció el 30 de julio de 2014, poco tiempo antes de que se haga público este escándalo del FIFAgate, causa en la que él es señalado como co- conspirador número 1, pero la justicia estadounidense aclaró que “no acusa a un muerto”. Sin embargo la serie si lo juzga como tal, y pone en su boca algunos secretos sobre la  conspiración y la corrupción en el mundo del fútbol.

La historia está contada de manera tal que cualquier persona fuera del ámbito del fútbol puede entenderla. Hay algunos personajes que aparecen en la serie pero en la causa no, por lo que en el último capítulo, Armando Bó se encargó de exponer la situación actual de cada uno de los imputados y especificar aquellos que en realidad no existen, sólo se crearon para darle volumen a la serie. Sin duda estos ocho capítulos demuestran cómo el poder y la plata mueven la pelota en la cancha.

A su vez, en la plataforma de Netflix está disponible el documental Asquerosamente Rico, donde hablan las víctimas de Jeffrey Epstein, un fallecido multimillonario que termino preso por violación y tráfico de menores en la élite tanto de Estados Unidos como de Europa.

Cuenta con cuatro capítulos que  reconstruyen todos los casos atribuidos a Jeffrey Epstein, a través del testimonio de sus víctimas, quienes tienen el valor de describir ante cámara el abuso que sufrieron por parte de él.

Uno de los capítulos se centra específicamente en exponer la manera en la que Epstein reclutaba a las menores. Buscaba chicas con familias desestructuradas y vulnerables que necesitaban dinero, las captaba con la excusa de ganar plata fácil  a cambio de unas sesiones de masajes, pero todo era un engaño. Él abusaba de ellas y las utilizaba como “carnada” para atraer más víctimas a su mansión, incluso Ghislaine Maxwell, su pareja en ese momento, era su cómplice.

 

El documental expone la difícil lucha judicial durante años de las víctimas, sus abogados, algunos agentes de policía y miembros del FBI que intentaron llevar al multimillonario a la cárcel  durante más de una década.. Comenzaron a perseguirlo en 2005, cuando una de las madres de sus víctimas lo denunció, pero él logro invadir las investigaciones gracias a sus contactos y maniobras ilegales, como vigilar las casas de las personas que lo acusaban y amenazar a periodistas y detectives que lo investigaban.

Fue en 2006 cuando lograron acusarlo formalmente con pruebas que podían mandarlo a la cárcel pero nuevamente  Epstein buscó la manera de evitar la justicia. Esta vez logró un acuerdo con Alexander Acosta, fiscal de Miami en ese momento.

Después de 13 años de intentar que la justicia escuche a las víctimas y no a su billetera, el año pasado lograron un nuevo caso en Nueva York y lo pusieron tras las rejas. Sin embargo, a sólo un mes de su encarcelamiento, Jeffrey Epstein apareció muerto en su celda y las autoridades lo consideraron un suicidio.

Este documental expone sin duda el abuso de poder y la corrupción que hubo durante tanto tiempo por parte de algunos miembros de la justicia de Estados Unidos. Y como la plata pudo lograr que se dejara libre tantos años a un  psicópata dueño de una inmensa red de pedofilia.

Hace unos meses, Anonymous, el hacker más importante e impenetrable de los Estados Unidos, publicó en Twitter  información y documentos  que relacionan a Donald Trump y a la realeza británica con Jeffrey Epstein y a su red de prostitución y abuso de menores. Esto provocó un caos total en las redes a nivel mundial y le dio más importancia a la teoría de que Epstein no se suicidó, sino que lo mandaron a matar por tener nombres e información de personas muy poderosas involucradas en su red de pedofilia.

 

Guillermina Gatti


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