El Gobierno anunció una reforma en las evaluaciones nacionales y habló de “modernización” y “mejor uso de los datos”. Pero mientras cambian las pruebas y reformulan indicadores, las escuelas siguen enfrentando sobrecarga, deterioro pedagógico y abandono estatal. El problema nunca fueron solamente los exámenes: el problema es un sistema educativo que hace años recibe cada vez más exigencias y cada vez menos respaldo.